Las nuevas tecnologías han influido directamente en nuestra
comunicación, y no solo en la forma de relacionarnos, sino también en la de
expresarnos. Hemos adoptado en nuestro vocabulario común términos extraídos de
las redes sociales como “fav” o “retuit” y adoptado otras como “spoiler”.
Incluso, hemos llegado a darle un nuevo sentido a palabras que ya existían,
como es el caso de “cuñado” o "cuñadismo” tan en boga esta semana.
Frente a esta modificación y según algunos, empobrecimiento
de nuestro lenguaje, existen diversos mecanismos que, haciendo uso de esas
mismas nuevas tecnologías, buscan mejorar y hacer más correcto el uso del
idioma que hacemos. Dos casos paradigmáticos son el de la propia Real Academia
de la lengua Española y el de la Fundeú. Además de contar con sus propias
páginas web, ambas instituciones tienen representación en diversas redes
sociales como Twitter.
La RAE es una academia fundada en 1713 que busca regular las
normas del uso del castellano, mientras que Fundéu es una fundación creada en
el 2005. Su nombre es un acrónimo de “fundación del español urgente”. Tiene por
objeto mejorar el uso de la lengua en los medios de comunicación. Fundéu es
junto con la propia RAE y con el Instituto Cervantes una de las entidades
fundamentales en el uso de la norma en castellano. Fundéu recibe financiación
del BBVA y se encuentra apoyado por la agencia de noticias Efe.
En cuanto al uso que le dan a sus redes sociales, el de
ambas instituciones es muy similar. Son perfiles muy dinámicos en los que la
participación con los usuarios es muy intensa. Estos preguntas dudas, o
plantean casos donde podría haberlas para conocer el uso correcto de ciertas
expresiones o términos. Además de esto, cabe destacar que especialmente la RAE
lanza de forma usual mensajes para dar a conocer mejor su institución,
remememorar a alguno de sus académicos más relevantes como pueda ser Camilo José
Cela o informar de todos los actos que lleva a cabo la academia.
Por su parte, Fundéu se enfoca de una manera mucho más clara
a la resolución de dudas, así como a aportar consejos de estilo y corrección lingüística
para hablar sobre un tema de actualidad que está formando parte de la agenda
pública (por ejemplo, esta semana recomendaban a los periodistas referirse a
los ‘papeles de Panamá’ con comillas simples y en minúscula. Resulta también
destacable la labor que realiza esta entidad aportando palabras castellanas que
permitan dejar de emplear términos de otras lenguas extranjeras cuando no sea
necesario.
Si hablamos de las páginas web de cada uno, la de Fundéu
resulta más cómoda para realizar la búsqueda, ya que como hemos dicho
anteriormente suele dar recomendaciones referidas a hechos de actualidad, por
lo que porporciona al profesional de la comunicación de herramientas acerca del
tema que está desarrollando. Sin embargo, si lo que tenemos es un problema que
no esté relacionado con alguna compleja grafía de algo que esté siendo discutido, la página web de la
Real Academia parece más completa, ya que alberga en su interior no solo el
diccionario de la lengua española y una ortografía revisada, sino que también
nos permite el acceso al diccionario panhispánico de dudas y a diccionarios de
academias de otros países hispano hablantes.
En conclusión, la inclusión de estas dos herramientas en el
mundo digital y en las redes sociales ha permitido acelerar los procesos de
trabajo para que los profesionales de la comunicación desarrollen su tarea
cuidando su herramienta de trabajo: el idioma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario